La empresa cansada de los continuos ataques que a lo largo de varias semanas se vienen produciendo contra Android ha publicado un comunicado en su blog oficial diciendo que pasa a la ofensiva en esta guerra de patentes, comprando patentes de forma defensiva que hagan daño a las compañías que previamente han atacado a Android consiguiendo de este modo equilibrar la balanza.

De esta forma echa una mano a sus socios ya que quien se atreva a demandarlos podría verse atacado de la misma forma.

Hace poco adquirió 1.030 patentes de IBM y también está trabajando con agencias gubernamentales para confirmar y vigilar que las compras de patentes por parte de los competidores se están haciendo de forma completamente legal y correcta.

Les molesta especialmente que se hayan dedicado a atacar a los fabricantes antes que a ella misma directamente, de hecho la única empresa que ha demandado a Google es Oracle, mientras que a  Apple y Microsoft las ha podio la cobardía.

Al parecer existe un plan de sus competidores para hacerse entre varios con viejas patentes de Nortel y Novell que sin embargo son necesarias para Android. Pretenden que Google no pueda hacerse con las mismas obligando a que se pague por ellas 15 dólares que con toda probabilidad encarecería el producto final.

Google considera que estas actuaciones están inspiradas en el gran éxito de Android, y no les falta razón a teniendo en cuenta que Android alcanza ya el 50% de implantación en los Smartphones y que pese a no ser gratuito para los fabricantes ha generado unos 1.000 millones de dólares gracias a la publicidad y a los servicios esperándose que la cifra vaya en aumento sin problemas.

Google comenta:

“No somos ingenuos, la tecnología es un sector difícil y cambiante, y trabajamos muy duro para mantener la concentración en nuestro propio negocio y mejores productos. Pero en este caso pensamos que era importante dar la cara y dejar claro que estamos decididos a preservar a Android como una opción competitiva para los consumidores, al detener a aquellos que están tratando de estrangularlo.”

La guerra está abierta, hay quien se plantea si no sería necesaria una actualización del sistema de patentes, especialemente en Estados Unidos.

Estamos cerca de que llegue a nuestro país la llamada “banda ancha universal” que en su momento prometió el gobierno.

La bucólica idea original era asegurar el acceso a Internet con una velocidad decente así vivas en los confines de la civilización o incluso fuera de ella.

Sin embargo la realidad que nos llega dista mucho de lo que a priori debería haber sido este proyecto.

En primer lugar tan sólo una compañía se ha presentado al concurso, la toda poderosa Telefónica, de modo que no hay duda sobre cual va a ser la empresa afortunada.

En segundo lugar Telefónica no va a invertir ni un céntimo en cablear sino que dará soporte a través de su red móvil, lo que no sería un problema si no fuera porque el ancho de banda estará limitado a sólo 1 Megabit con 256 Kilobits, velocidad claramente insuficiente para los tiempos que corren.

Sin duda, cada cierto tiempo deberíamos definir a que llamamos “banda ancha”, si cuando pasamos de los módem de 56000 baudios a cable módem de 128, 256, 512 Kbits se empezó a hablar de banda ancha, ahora que lo mínimo es 1 Mb. y hay conexiones de hasta 100 Mb., y eso sin contar con que en el extranjero hay mucho más. Yo me pregunto, ¿a que deberíamos llamar hoy llamar “banda ancha”?

A medida que las conexiones mejoran los creadores de WEB las hacen más pesadas con más videos y más funcionalidades, y en día hacemos con Internet mucho más que navegar, hacemos conferencias, videoconferencias, bajamos descomunales cantidad de correos, actualizamos el sistema operativo, descargamos ficheros, y nuevas ideas como el cloud no hacen sino multiplicar el tráfico necesario.

La Comisión del Mercado de Telecomunicaciones ha fijado el precio máximo de este servicio en una cuota mensual de 35 €, más una cuota inicial que ascendería a no más de 78 €.

Eso es si solo queremos Internet, porque si además deseamos línea asciende a una cuota mensual  de  40 €, mientras que la cuota inicial bajaría hasta los 45 euros.

Por si la limitación de 1 Mebit no resultara ya de por sí suficientemente penoso, se ha decidido limitarlo aún más estableciendo un límite de descarga a los 5 Gigas. A partir de que se llegué la “lujosa” velocidad de1 Megabits será mermada más aun hasta unos penosos 128 Kilobits, al mismo estilo de lo que hacen son los servicios de 3 G para móviles.

Se ha calculado que el coste de este servicio no debería superar los 74 millones de euros al año.

Considerando todo esto como “un avance” allí donde sin este plan la oferta es aun peor, podemos decir como dato positivo que al menos llegará en este próximo año 2012, adelantándose así en un año a los objetivos fijados por Europa

Los precios acordados son los máximos a los que puede llegar Telefónica aun que podría ocurrir que los fijara por debajo de estos.

Nota: Fíjese que siempre uso el término Megabits y no Mega o Mb., los “Megas” que acostumbramos a usar para medir nuestros ficheros son Megabytes y los espacios de los discos duros, mientras que los megas que se usan para medir las conexiones de Internet son Megabits, 8 veces más pequeños pues un byte está formado 8 bits.

 

Adobe acaba de anunciar por sorpresa el fin del desarrollo de nuevas versiones Flash Player para navegadores móviles para centrarse en la mejora de la experiencia de HTML5.

La compañía pretende continuar su desarrollo para PC y para MAC así como dar soporte técnico y posibles actualizaciones de seguridad para las versiones de Flash Player.

Zdnet ha publicado una nota interna de la compañía en la que explica esta decisión.

Algunos analistas interpretan este hecho como una victoria póstuma de Steve Jobs que siempre se negó a que esta tecnología pudiera ser utilizada en sus dispositivos móviles.

Sin embargo, no está claro cuales son los verdaderos motivos que han llevado a tomar esta decisión. Si pensamos en términos de potencia requerida para la ejecución lo cierto es que la brecha entre el rendimiento de un equipo portátil y uno de sobremesa se va reduciendo alcanzando hoy en día los nuevos terminales móviles de doble núcleo una potencia similar a la que antaño tenían equipos de sobremesa para los sí se desarrollaba flash y trabajaban en resoluciones superiores a las que actualmente tienen las pantallas de dispositivos móviles.

¿Estaremos ante el preludio de una desaparición completa de la tecnología Flash debido a un HTML5 que viene pisando fuerte?

Lo que si es certero es que de momento aun siguen existiendo un buen número de páginas basadas en esta tecnología las cuales podemos visualizar con algunos dispositivos móviles que tienen el software adecuado y sin embargo con otros no.

Según la mencionada nota de Zdnet, los futuros trabajos sobre aparatos móviles se orientarán al desarrollo de aplicaciones basadas en la tecnolgía Adobe Air.

La nota afirmaba textualmente “No adaptaremos más Flash Player para los nuevos navegadores de aparatos móviles”.

Esta tendencia de abandonar Flash Player en los navegadores de móviles iniciada por Apple podría ser seguida por Microsoft quien también ha comentado su intención de ir por el mismo camino, ocurriendo además que dicha compañía ha decidido abandonar el desarrollo de su tecnología equivalente Silverlight.

Steve Jobs publicó el pasado año una dura carta contra la tecnología Flash en la que exponía que esta tecnología “era del PC no de los móviles”. Lo que en sí mismo se asemeja a no decir nada, puesto que sea de la que sea hay que analizar su viabilidad y utilidad en tiempos actuales.

Comentaba “de la época del ratón, no de las pantallas táctiles”, lo cual es cierto pero es fácilmente adaptable y desde luego se puede usar con pantallas táctiles.

Decía también: “no es abierto, como HTML, CSS y Javascript”, esto también es cierto aun que justamente nunca vi comportamientos en la compañía de Steve Jobs que apoyaran el código abierto, y sin duda hay que predicar con el ejemplo. Su sistema operativo pese a estar basado en el Linux no deja su código disponible al público.

Sostenía Jobs: “tampoco es seguro ni estable. Sabemos que es el principal responsable de los errores de los ordenadores Mac”, esto puede ser cierto, pero se puede corregir y en todo caso es un argumento que, de considerarlo insoslayable, nos invita a abandonar completamente dicha tecnología y no sólo ni especialmente para dispositivos móviles.

Afirmaba también  ”gasta más batería. En un iPhone, por ejemplo, los vídeos que se descodifican en H.264 funcionan durante 10 horas, pero si se descodifica con software, dura cinco horas”. Sin duda un argumento de peso, pero teniendo en cuenta que los usuarios son mayores de edad y que un momento dado disponer de esa tecnología puede ser la diferencia entre ver o no ver algo, ¿no deberían de ser los propios usuarios quienes decidieran si disponer de ella o no?

Comentaba también “Apple no puede depender de una tercera compañía a la hora de decidir cuando entrega herramientas a los desarrolladores”, esto a Steve le debía parecer muy importante, sin embargo, esta motivación atiende más a los propios intereses de la compañía que a los usuarios de la misma.