La ISO acepta OOXML como estándar en editores de texto. Esta noticia celebrada por algunos ha sido considerada desde un paso adelante en el mundo de la informática y los entornos ofimáticos hasta como la mayor incongruencia de la ISO.

Microsoft solicitó la estandarización de su formato que viene a partir de la versión 2007 del Office, por todos sabidos producto de pago.

Decir, que antes de esta aprobación ya existía un estándar ofimático llamado ODF.

Encontramos ahora dos estándars, uno creado por una compañía con ánimo de lucro, y otro por la unidad de usuarios en el mundo entero, uno creado desde el secretismo absoluto el otro desde un proyecto abierto a cualquiera que quiere participar, y así podríamos seguir.

¿Es un palo al código abierto? Si, desde luego. Puesto que un organismo internacional como la ISO que su trabajo es unificar para ayudar al desarrollo de cada día mejores formatos para los usuarios se ha decantado por darle la razón al gigante Microsoft que solo tiene el símbolo del dolar o del euro entre ceja y ceja.

Es más, existiendo ya el estándar ODF aprobado por la ISO, aceptado por muchos programas y usado sin problemas en diferentes plataformas, ¿qué sentido tiene declarar como estándar un formato solo usado por Microsoft y que por lo que dicen creadores de otros programas de ofimática no está preparado para la portabilidad?

Así que la pregunta que nos hacemos todos es:
¿Cómo puede ser que la ISO acepte como estándar un formato completamente anti-estándar?

Seguramente la viñeta que fue publicada el año pasado en muchísimas páginas contrarias a que el dinero marque los estándars, como finalmente ha sucedido, resuma perfectamente lo acontecido.