Aunque la compañía Amazon se considera aún atrasada en su clasificación comparandola con las conocidas compañías IBM, Microsoft y Google, en el dominio del mercado de Cloud con su AWS (Amazon Web Services), el gigante Google tomó la decisión de invertir todos sus medios financieros para imponerse en el sector, como promotor poco explorado, lanzando su nueva oferta de servidores virtuales para el público y el Cloud privado bajo el nombre de Compute Engine.

imagesGoogle ha empezado tarde en esta tecnología pero iba con pasos ciertos y seguros; primero con su infraestructura material que dispone de rapidez en los plazos de respuesta dentro de las plataformas cloud public gracias a su bockbone de fibra óptica privada y de su potente datacenter valorado como el más grande del mundo.

De hecho, Google juega sobre un punto fuerte que tiene en todas sus batallas tecnológicas que es el coste de los servicios. Hablamos de la plataforma de los servidores virtuales de última generación personalizables a la simple demanda del cliente y tarifada por minuto.

Para la gestión del coste de producciones masivas, Google declara “recycler” algunos algoritmos usados internamente o bien dentro de sus productos con el objetivo de concebir servicios Cloud comercializados basándose sobre la potencia del zócalo material cuyo coste de desarrollo es menor.